XVI BF

XVI Bienal de Fotografía. De la escultura al archivo

Colectiva
25.06.15 – 16.08.15

Los dos puntos discursivos en los que se ancla esta revisión de la XVI Bienal de Fotografía, son lo escultórico y el archivo. La exposición se articula a partir de los dos proyectos ganadores, Womankind de María María Acha-Kutscher y Constructions de Fabiola Menchelli, así como de los tres proyectos que recibieron mención por parte del jurado. Las obras de Menchelli y de Acha-Kutscher se encuentran en lados opuestos del eje de la exposición, la cual hace un recorrido desde la relación de la fotografía con la escultura, hasta el uso del archivo en la fotografía.

La exposición recoge varios de los proyectos fotográficos y en video seleccionados por el jurado de la Bienal e incluye también algunas obras que quedaron fuera de la selección final, así como un trabajo invitado, los cuales van guiando y abriendo cuestionamientos en la ruta de la escultura al archivo en la fotografía.

No es nueva la relación entre fotografía, escultura y archivo. Desde la década de 1920 y a lo largo de su carrera, el escultor Constantin Brancusi se dedicó a fotografiar sus propias obras para poder circularlas con mayor facilidad y tener su propio archivo de imágenes. Una década después de que Brancusi realizara sus primeras fotografías, Brassaï publicaría sus Esculturas involuntarias, una serie de imágenes en las que –con ayuda del enfoque y acercamiento de la cámara– surgían esculturas a partir de la manipulación casi accidental de pequeños objetos cotidianos.

Las Esculturas anónimas de Bernd y Hilla Becher, documentadas a partir de 1959, son quizás el ejemplo más conocido de la relación entre escultura, fotografía y archivo. El matrimonio Becher se dedicó a documentar estructuras arquitectónicas industriales creando comparativos entre las distintas tipologías. Los retratos de estas estructuras, aisladas de su función y sin contexto humano, evidenciaban los valores formales de la arquitectura y al mismo tiempo las hacían surgir como monumentos de una industrialización que estaba por desaparecer. Al agrupar por tipologías estas fotografías, los Becher no sólo crearon un comparativo, sino también un archivo de esta arquitectura industrial.

En un gesto similar al de los Becher, Ramiro Chaves conforma un archivo digital que documenta el uso de la letra X en la arquitectura. Las imágenes que captura revelan este elemento desde una óptica más escultórica y no simplemente estructural. El archivo se vuelve el dispositivo en el que estas esculturas se encuentran.

Pero el archivo es también la fuente que genera reflexiones en torno a la imagen fotográfica, sus usos y su circulación. Desde la recuperación de los archivos públicos, hasta los privados, como son los álbumes familiares, su apropiación y manipulación supone la revisión de una memoria, pero también la creación de un nuevo vínculo con el pasado y la creación de pequeños monumentos.

Créditos y agradecimientos

Magnolia de la Garza
Curaduría